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Vivienda unifamiliar en Mera

Arquitectura pensada, Residencial, A Coruña


La geometría de la vivienda se define a través de su estructura de volúmenes maclados. El conjunto constructivo está animado por un juego de contrastes en todos sus aspectos: lo orgánico y lo material; el conocimiento y la intuición; la racionalidad y la emoción.

Del espacio interior, solo los dormitorios mantienen una geometría estable. El volumen inferior puede cerrarse en si mismo y formar un todo de un único material como un zócalo opaco que sostendrá el peso de la planta superior.

la caja de hormigón que configura el cuerpo elevado es una planta libre y diáfana que albergará el gran salón, el área de restauración y que se abre en su totalidad a la terraza, piscina y rampa.

Este gran paralelepípedo tiene proporciones áureas y actúa como coraza pétrea de una caja de vidrio que gira y se desplaza en su interior para buscar mejor orientación y vistas. La vivienda se configura, por tanto, en tres volúmenes maclados a modo de escultura deconstruida donde el juego de luz produce nuevas formas arquitectónicas.

Los recorridos son envolventes y en el caso del modelo curvo tienen carácter sinuoso. Se crean juegos de circulaciones interiores y exteriores con accesos alternativos. Ambas propuestas generan espacios simultáneos sin perspectiva lineal.

La fachada Sur destaca por la potencia de su volumen geométrico en hormigón -pesadez, racionalidad, textura áspera- perforado por troneras que aportan notas luminosas en un pentagrama imaginario, cuyos huecos forman parte de una razón musical secreta. el juego entre luz y oscuridad, densidad y vacío produce el divertimento de una gran escultura cinética.

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